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« Respuesta #6 : Abril 22, 2010, 12:08:27 » |
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Gustavo Cerati en plena forma
A sus 50 años, el cantante argentino dice disfrutar ‘mejor’ la vida; y viene a actuar a Los Ángeles
Gustavo Cerati no esconde que acaba de cumplir 50 años. Pero eso no significa que ya no quede un largo camino por recorrer. "Cumplí 50 años, ¿y a dónde llegué? A ningún lado", reflexiona el ex líder de la desaparecida banda Soda Stereo. "En realidad sigo caminando, sigo adelante; en la medida en que la energía vital me lo permita voy tratando de retrasar el rigor mortis. De quedarme anquilosado".
Pero de anquilosado nada. El músico y cantante argentino está, si no tan activo como en sus veintes, sí bastante creativo. El año pasado estrenó Fuerza natural, un disco con claras reminiscencias de Soda Stereo, la que bien podría considerarse la mejor banda argentina del movimiento ochentero de rock en español. Además, se prepara para ofrecer un concierto en Los Ángeles la próxima semana, precisamente para presentar este material, al que en su país han calificado de menos rockero. "Cuando un crítico dice que es menos, qué esta diciendo?", respinga con calma el artista, que respondió a esta entrevista vía telefónica desde Argentina. "¿Qué está bien, qué está mal? En realidad yo diría que Ahí vamos es el disco más rockero; al lado de ese probablemente todos sean menos rockeros".
Sin embargo, hay quienes siguen creyendo que Ahí vamos, el anterior disco de Cerati, fue una especie de experimento que hizo el artista, en el que incluyó música electrónica mezclada con acordes guitarreros. Pero Fuerza natural es distinto, y llega poco más de dos años después de que Cerati cerrara una gira internacional con sus ex compañeros, Zeta Bosio y Charly Alberti. El tour Me verás volver reencontró al trío luego de más de diez años de haberse separado.
"Puede ser que sea menos rockero [el álbum], pero es más luz y a lo mejor más psicodélico", defiende el músico. "Potencialmente lo siento más enérgico, y siempre trato que los discos sean diferentes". Y eso nadie lo pone en duda. Desde la desintegración del célebre trío, intérprete de mega éxitos como Persiana americana, Canción animal y Nada personal, Cerati se ha dedicado a explorar otros ritmos en su faceta como solista. Aunque no ha logrado posicionar un hit como lo hizo tantas veces con su banda, su calidad como compositor y guitarrista no está en tela de juicio puesto que hasta la fecha se lo sigue considerando uno de los rockeros más influyentes de Latinoamérica.
"Me aprovecho del lugar en el que estoy", dice. "Noto mucho en artistas que ya podemos llamar clásicos —en los cuales yo podría entrar, porque ya cuantos años llevo en esto—, que ya no tienen la intención de seguir explorando". Pero no es el caso de Cerati. Para él, cada proyecto es como un papel en blanco, que implica comenzar con un trabajo arduo.
"Pero me da muchas satisfacciones eso porque encuentro cosas que todavía no había pasado, y me parece que todavía tengo algo para hacer", reconoce. Aun así, con todo este bagaje y todo el camino recorrido solo, la gente sigue añorando a Soda Stereo, y se lo dicen a Cerati cada vez que hay una oportunidad.
"Es probable que yo ya no pueda hacer una canción como las que hice en Soda Stereo", dice. "Tengo la potencialidad, porque las hice yo, pero ya no estoy en el mismo lugar, ya es como si no fuera yo mismo; entonces aceptar las cosas como son creo que es lo mejor, porque yo no podría volver para atrás".
Considera la reciente gira con Soda como un paréntesis que disfrutó mucho, pero de eso a añorar el grupo hay mucha distancia, sobre todo porque reconoce que él y sus compañeros casi se sacaban los ojos cuando pasaban tres o cuatro meses juntos. "Pero la verdad no puedo transitar el mismo camino dos veces… En la medida que siga siendo curioso con lo que quiero hacer, porque me aburro mucho de hacer la misma cosa todo el tiempo, seguiré explorando", advierte.
Esta nostalgia de la generación ochentera quizá tiene que ver con el enorme vacío que dejó la banda argentina. Luego de su desintegración, ningún grupo de ese país ha logrado tener la trascendencia y repercusión que tuvo el poderoso trío. Y Cerati no visualiza una agrupación con el ímpetu y arrastre que tenía Soda. "No creo que los tiempos vuelven a repetirse de la misma manera", reconoce. "Las generaciones nuevas son diferentes, yo lo veo en mi hijo que es músico, le gusta mucho la música, tiene 16 años... Me acuerdo cuando era chico, yo tenía tres bandas, cuatro bandas, pasaba todo el día tocando de un lado para otro, ocho horas tocando la guitarra porque me volvía loco; yo no veo eso que pase mucho ahora".
Sí hay banda buenas, reconoce, "pero no veo tanto esa hambre que teníamos nosotros". Cerati, sin embargo, se cuida de no sonar a viejo refunfuñón. Una de sus estrategias para mantenerse actualizado y cerca de los veinteañeros, es el uso del Twitter, al que ha podido encontrarle un uso un poco menos trivial que muchos de sus colegas.
"Todavía me cuesta entender cómo funciona... Más que nada lo uso para dar información, para enviar fotos. Con el terremoto de Chile. Me di cuenta de la fuerza que tenía para ubicar gente, para dar impresiones de lo que pasa", cuenta Cerati, que tiene más de 200 mil seguidores en su cuenta. También sirvió para avisar a sus fans que no actuaría en Mexicali, México, precisamente por el temblor que se registró hace unas semanas en esa región.
Fuerza natural además de ser un disco que no habla de rupturas, relaciones y aspectos dolorosos de la vida, como explica Cerati, captura una etapa nueva de la vida del cantante, un momento que lo encuentra pleno y feliz. "[El disco] no es tan doloroso y no tan torturado, y fue un desafío poder escribir sobre algo de una manera más contemplativa y más positiva", dice.
A sus 50 años, Cerati no tiene planes de parar, y la vejez no es algo que lo atormente. "Es obvio que a nadie le interesa envejecer, sobre todo la parte física", sostiene. "Puedes ser más coqueto o menos coqueto, pero tarde o temprano la gravedad hace lo tuyo. Energéticamente no me siento más restringido que cuando tenía veintipico... En este momento disfruto mucho mejor, no es que más o menos, mejor, de lo que me pasa... y eso también gracias a que tengo 50 años y no 25; bueno, pongamos cincuenta con S".
Fuente: La Opinión
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