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Ubicación: Buenos Aires
 Argentina
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« : Junio 26, 2011, 18:12:00 » |
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Me cuesta mucho escribir y ser objetivo por este momento tan terrible que sentimos los simpatizantes de la parcialidad millonaria. Pero considero necesario hacer un desahogo sobre esta situación. ¿Cómo explicar lo que por sí sólo se deduce? Años de malas dirigencias, acrecentadas por dos períodos nefastos de una persona que se había presentado como la persona que iba a acabar con las mafias y las corrupciones interas por dentro del club. ¿Qué sucedió durante esos mandatos? Cuatro títulos ganados, en épocas en las que River participaba de esa cantidad anualmente. Ventas millonarias de jugadores como Saviola, Higuaín, D´Alessandro, Cavenaghi, y Mascherano; cantidades de recitales multitudinarios desde U2, Rolling Stones, Soda Stereo, Ricky Martin y Chayanne y hasta rally dentro del mismo estadio. Por contrapartida; un gran déficit superior al por entonces máximo endeudado Racing Club y un amplio margen de destrozos a nivel económico acrecentado por fortunas dilapidadas en barras bravas, a fin de acrecentar y mantener el poder de estos tránsfugas. ¿A dónde se iban las arcas del equipo? Durante décadas ostentó tener el apodo de Monumental a su estadio, en el cual la falta de inversiones lo relegó a un segundo lugar, luego de la construcción y posterior remodelación del impactante Estadio Único de La Plata, cuya infrastructura hoy por hoy le permite acaparar la mayoría de los espectáculos musicales y deportivos de envergadura. La crisis económica desembocó a una carencia de figuras de renombre y de plantel de categoría, insuficientes para luchar cualquier campeonato. Mientras tanto, en todo este tiempo las figuras que iban apareciendo terminaron brillando en otros equipos por no ser mantenidos o tenidos en cuenta. Vale enumerar bastantes casos como José Sand, Gastón Fernández, Víctor Zapata, Diego Conca, Patricio Toranzo y Germán Lux. Así y todo, fue campeón del Clausura ´08, ganando con lo justo y perdiendo el Superclásico. El campeonato siguiente, todo se fue al diablo y el equipo terminó quedando último y el director técnico que lo colocó en esa situación abandonó el barco, para hoy considerarse a sí mismo como un 10% responsable de la situación. Los imponderables se superpusieron y la especulación ganó lugar; miles de personas importantes que enriquecieron la historia de River se dedicaron a tirar basura y generar más revuelto, como Ramón Díaz y el Beto Alonso; en épocas de elecciones hablaban de un amor al club que no fue lo suficiente como para "tirar para el mismo lado". Las elecciones fueron ganadas por quien fuera el gran capitán como jugador, campeón como técnico casi veinte años atrás y de un último paso con el buzo de DT cuando menos deplorable. Una política de ajuste increíble que no tenía correlato con la medida de despedir a dos técnicos (Leonardo Astrada y Ángel Cappa) y continuar pagandoles su sueldo aunque no ejercieran la actividad. Las compras de jugadores fueron nefastas, y la falta de inteligencia llevó a tomar la insólita contratación de un jugador como Fabbiani, con un sobrepeso por encima del que correpondería para un atleta, que incluso se dio el lujo de callar a la tribuna al cuestionar su falta de compromiso. A su vez, ese famoso amor a la camiseta que hace años que no existe se evidenció en tres jugadores que, pese a su veteranía aportaron su experiencia y sus ganas de remontar la situación, aún cobrando menos dinero del que les correpondía, con tal de devolver algo al club: Matías Almeyda, Ariel Ortega y Marcelo Gallardo. Estos dos últimos fueron prácticamente echados como perros del club, indeseados, malos ejemplos y añejos para este fútbol actual en el cual lo que importa es los resultados y el ganar como sea; aplicando una política casi laboral antes que deportiva. Comenzar estos dos torneos al filo del descenso y no tomar medidas importantes como tomar refuerzos y apostar al 1 a 0 y todos atrás no sólo conspiró contra su historia, sino también aportó otra buena suma de desesperación, especulación y desesperanza. ¿Se puede culpar al plantel actual y a su técnico? Sin lugar a dudas, aún conociendo la deuda acarreada para con ellos, lo mínimo de esperar era verlos correr, practicar futbolísticamente atacar y defender; saber qué hacer con la "pelota parada", situación en la cual River no logró capitalizar jamás un gol en todo el torneo. (Recordemos que un virtuoso en esa materia, Rubén Capria practicaba horas y horas para acertar y mejorar su puntería y potencia, otro que lo hacía era José Luis Chilavert). Almeyda es, por demás, el único que puede quedar exento de la acusación. De todas fomas, sabemos que la repartija de responsabilidades conlleva también a dirigentes como José Luis Aguilar, Mario Israel, Daniel Passarella y a los directores técnicos Diego Simeone, Néstor Gorosito, Ángel Cappa y Leonardo Astrada. La falta de identidad futbolísitica hizo que, en pocos años, un club que pedía Libertadores solicitara no salir último de todos y se aferrara a la fé y a la idea de que por ser River, la AFA no dejaría descender. River tiene una historia gigante, de glorias y de nombres que lo hicieron gigante y el mejor del país en su momento, como Moreno, Labruna, Alonso y Carrizo. Hoy también tiene una historia negra, con apellidos como Simeone, Ahumada, Ferrero y Fabbianni. Serían muchas las carencias que llevaron a esta situación para contarlas y este posteo llevaría una extensión más que extenuante. Miles de fanáticos de otros equipos, incluyendo el mismo Boca Juniors hoy preferían que su rival de siempre se mantuviera en la categoría, tal vez entendiendo la suma de factores que generaron este producto. Pero River tuvo su merecido y fue implacable, más allá del bombeo y el mal arbitraje marca Pessotta. Un día no podía dar vuelta un río de imprecisiones y de mal manejo en todas las áreas. Ojalá esta nueva etapa, el fin de una era lleve a una reflexión interna y a una madurez institucional primero y deportiva después, para volver a construir, como fue en su momento, paso a paso un mejor porvenir.
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