—¿Sigue siendo para vos una especie de catarsis escribir una canción?
—Depende, a veces funciona así. Siempre la música salvó mi vida. En momentos en que uno está cargado de cosas, para un lado o para el otro, la música funcionó para mí como un vehículo de sanación, de sacar algo afuera para que no explote por otro lado. Esto de canalizar lo que te hace daño a través de la poesía, la pintura, la música, ha funcionado a través de la historia del arte, pero en este disco me pareció más desafiante escribir desde un lugar más positivo, que es algo que quizá requiera de mayor esfuerzo, por el hecho de que cuando uno está en un estado melancólico las cosas salen catárquicamente.
—¿Hoy te alcanza con escribir una canción para sentirte satisfecho?
—Es un momento glorioso cuando llega una canción. A veces es algo muy trabajoso, otras, instantáneo. Cuando escribí “Mi medicina” no la pude terminar hasta que mi padre murió. El tema hablaba sobre eso, sobre la medicina que él necesitaba y sobre lo que yo sentía. Estuve meses con esa canción a punto de salir de la lengua. Pero sólo salió cuando mi padre murió. La sensación de triunfo o satisfacción por una canción terminada, y más allá de lo que luego suceda con ella, es algo que aún me llena el espíritu, por lo menos por un rato. Tampoco hay que pedir tanto.
Pero su descarga es siempre componiendo, no escribiendo música por qe si mal no recuerda, las letras (bestiales) casi siempre las mete mientras esta grabando o al final de todo... es un metodo bastante raro de composición, bah.. no raro, pero para lograr las letras qe logra después, si...